viernes, 28 de octubre de 2011

Lorca, Dalí o Buñuel en la Edad de Plata

Lorca, Dalí o Buñuel en la Edad de Plata:


La historia literario-periodística española no se entiende sin sus revistas, sin aquellas publicaciones – que ahora nos parecen rudimentarias – en las que asomaban jóvenes de poco más de 20 años y que después se han convertido en nuestros tótems culturales. Pero, ¿Hemos leído suficiente a Salvador Dalí? ¿Conocemos en profundidad la formación intelectual de Luis Buñuel?

Los especialistas, los profesores, pero también todos aquellos que amen las Letras y las Artes, están de enhorabuena. La Residencia de Estudiantes acaba de presentar un proyecto digital sobre las principales revistas culturales de la "Edad de Plata".

Las más de 30 revistas digitalizadas, correspondientes al periodo 1921-1939, suponen alrededor de 14.000 páginas y contienen más de 8.000 artículos de 1.700 autores. A través de la web http://revistasedp.edaddeplata.org accedemos, gracias a una aplicación que ayuda a conectar movimientos y nombres propios, a míticas publicaciones como La Gaceta Literaria, Ultra o Litoral. Y el usuario encuentra tanto la edición facsímil como su trascripción.

De este modo, navegando por la aplicación, llegamos a artículos tan interesantes como En favor de nuestros camaradas, publicado en 1933 en Octubre, y donde podemos leer una suerte de manifiesto "Contra la barbarie fascista que encarcela a los escritores alemanes". Lo firman Lorca, Ramón J. Sender, Rafael Alberti, César Vallejo o Altolaguirre, entre otros. Escriben: "Nosotros, escritores y artistas españoles, protestamos del salvajismo fascista de persecución al escritor, al intelectual; de ofensiva contra la cultura; del odio de razas; de negación de los principios de humanidad". Una advertencia, sin duda, del horror que vendría poco después.

Interesantísimo también es el artículo que Luis Buñuel escribe para La Gaceta Literaria en 1927 sobre el filme Metrópolis de Fritz Lang. El de Calanda, apasionado, exclama: "¡Qué arrebatadora sinfonía del movimiento! ¡Cómo cantan las máquinas en medio de admirables transparencias, arcotriunfadas por las descargas eléctricas! Todas las cristalerías del mundo deshechas románticamente en reflejos llegaron a anidar sobre el moderno canon de la pantalla".

El mismo año, en la misma publicación, un joven Salvador Dalí dedica un artículo al aragonés, al que califica de "cineasta" pese que aún no ha rodado ninguna película (en 1929 realizarían juntos Un chien andalou). Lo titula Film-arte Fil-antiartístico, y en él leemos "La luz del cine es una luz toda espiritual y toda física, a la vez. El cine capta seres y objetos insólitos, más invisibles y etéreos que las apariciones de las muselinas espiritistas. Cada imagen del cine es la captación de una incontestable espiritualidad".

Otro de los nombres indiscutibles en las publicaciones de la época, e introductor de la mayoría de las vanguardias europeas, es Ramón Gómez de la Serna. En la revista Ambos, en mayo de 1923, comprobamos cómo practica ya el género que inventó para sí mismo – combinando metáfora y humor - y que le hizo célebre: la greguería. Sólo algunas: "Los pimientos tienen el aspecto de ser las lenguas gordas de la tierra, a veces picantes lenguas de verdulera", "El saltamontes es una espiga que ha echado a correr y ha comenzado a dar brincos descomedidos", "La pintura reciente de las puertas muerde, no mancha, muerde".
En definitiva, se trata de un regalo de la Residencia de Estudiantes que contiene, a su vez - como si de una matrioska se tratase -, 14.000 regalos más en su interior. Sólo es cuestión de irlos abriendo poco a poco.

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